Walter White. Duelo, asuntos pendientes y sesgo de autojustificación.

By 4 noviembre, 2015 La psicotelepeuta
Walter White

Recuerdo perfectamente a mi hermano repitiéndome cada vez que nos veíamos que viera Breaking Bad “Es muy psicológica. Te va a gustar“. Eso es lo que me dice cada vez que quiere que vea algo. Y la cosa es que casi siempre le hago caso, ¡y el tío acierta! Breaking Bad me encantó, y efectivamente hay mucho que decir a nivel psicológico.

Aunque de Jesse Pinkman o Saul Goodman se podría escribir un post, me voy a lanzar a hablar sobre Walter White, que sin duda es el personaje cuya transformación a lo largo de la serie es más extrema. Pero, ¿Extrema y creíble? Desde mi punto de vista sí.

Algunas personas con las que he debatido sobre este tema argumentaban que mucha gente es diagnosticada de cáncer cada año y a nadie le da por liarse la manta a la cabeza y convertirse en narcotraficante. Eso no lo voy a discutir, pero centrarnos únicamente en el diagnóstico de cáncer como motivo de lo que sucede posteriormente es simplificar una realidad mucho más amplia. El cáncer es solamente el desencadenante, el inicio de un replanteamiento de su propia vida; y en cierta medida la excusa para resolver asuntos que hubiera querido resolver anteriormente pero que no hizo. Seguramente por miedo.

Desde fuera podría parecer que un señor, en sus cuarenta, con un hijo y otro en camino, profesor de instituto y casado no tendría nada de lo que quejarse. Ay amigo lector, las cosas no son así de sencillas. Lo que podría ser la vida de los sueños de otro en el caso de Walter White es una vida en parte feliz, sí,  pero en parte con muchas frustraciones y un gran sentimiento de impotencia y falta de control. De repente se encuentra en un momento en el que piensa “¿Es esta la vida que yo quería tener?”.

Y así, sin avisar, llega el cáncer. Y con él, la idea de que se puede morir. Le toca hacer un duelo. ¿Qué es un duelo? Pues un proceso de despedida, en este caso de su vida, al menos de su vida sin cáncer. Como en todo buen duelo, pasa por una etapa de negación (“seguro que la tos con sangre no es para tanto”). Pasa por rabia, tristeza, miedo… y es desde esa situación en la que las emociones son tan intensas que no dejan al cerebro pensar con claridad todas las alternativas, desde donde toma la decisión impulsiva de ponerse a vender metanfetamina.

El conflicto interno está servido. Una parte quiere conseguir dinero a toda costa para el tratamiento y para poder proteger a su familia en el futuro, y otra está confusa y asustada y quiere dejar de meterse en historias relacionadas con droga y muerte. ¿Qué hace Walter White? Pues algo que hemos hecho todos, aunque a otra escala: autojustificarnos. Cuando hacemos algo que nos genera un gran conflicto por dentro, tendemos a  justificarnos pensando que el motivo por el que lo hemos hecho  es merecedor de esos actos. Un ejemplo:  “Estoy a dieta pero es que si no me hubiera comido ese donut fijo que no duraba más de una semana”. En el caso de Walter White sería algo así: “hay mucho peligro y está muriendo gente pero todo vale con tal de conseguir dinero para mi familia” 

Walter White va justificando capítulo a capítulo sus actos, pero el conflicto interno sigue siendo tal, que tiene que crearse una identidad alternativa, la de Heisenberg, para poder seguir adelante haciendo todo lo que está haciendo. ¿Y qué es lo que ocurre? Que Heisenberg, en cierto modo, es justo todo lo que él quería ser y había decidido no ser: un tío decidido, poderoso, respetado, admirado, que consigue todo lo que quiere. El sentimiento de control y poder se convierte en algo adictivo, y dejar de ser Heisenberg supondría perder un montón de beneficios a nivel psicológico y social que no está dispuesto a perder.

Por supuesto que hay formas de sentir control y poder sobre la vida de uno mismo sin convertirse en un mafioso. ¿Qué podría haber hecho Walter White entonces de forma diferente?

1. Aceptar las emociones surgidas durante el duelo, y darles un lugar sin dejar que le inundaran y que tomaran el control a la hora de decidir.

2. Prestar atención al conflicto que tenía por dentro y no poner a una parte a luchar contra la otra. Escuchar a las dos. Cuando se pone a luchar a dos partes es como que estamos mandando el mensaje de Los Inmortales: Solo puede quedar uno. Y no es verdad, ¿o cuando tú tienes un conflicto con un colega uno tiene que morir?. Sinceramente espero que tu respuesta sea no.

3. Aceptar la frustración que sentía antes del cáncer y explorar las necesidades que tenía.

Al fin y al cabo, más vale prevenir que narcotraficar.

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