TPOC, TPOC ¿Quién es? Monica Geller

By 11 enero, 2016 La psicotelepeuta
Mónica Geller (Friends)

No tengo intención de engañar a nadie. No soy la tía más ordenada del universo. Mi madre estaría encantada de corroborar esto y explicar con detalle cómo dejo los cajones abiertos cuando voy a visitarla, o los zapatos en el lugar exacto donde me los quito en vez de llevarlos a su sitio (su sitio según ella, claro).

Alguno me llamaría desordenada, o desastre. Yo, que estoy en contra de las etiquetas y que además me tomo al pie de la letra lo de saber ver el lado bueno de las cosas, lo que pienso es que, tendré otras cosas, pero no un Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad (TPOC), tal como podría pasarle  a Monica  Geller en Friends.

Los criterios para el diagnóstico son los siguientes. Si has seguido la serie creo verás claro que cumple unos cuantos:

Un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal a expensas de la flexibildad, espontaneidad y eficiencia que empiezan al principio de la edad adulta, y en diversos contextos, como los indican cuatro (o más) de los siguientes ítems_

    1. Preocupación por detalles, normas, listas, orden, organización y horarios, hasta el punto de perder de vista el objetivo principal de la actividad.
    2. Perfeccionismo que interfiere con la finalización de la tarea. (Por ejemplo: si no cumple sus propias exigencias por ser muy altas)
    3. Dedicación excesiva la trabajo y la productividad con exclusión de las actividades de ocio y las amistades.
    4. Excesiva terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores.
    5. Incapacidad para tirar objetos gastados o inútiles incluso cuando no tienen un valor sentimental.
    6. Reacio a delegar tareas o trabajos en otros, a no se que se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas.
    7. Adopta un estilo avaro en los gastos para él y para los demás, el dinero es algo que hay que acumular con vistas a catástrofes futuras
    8. Muestra rigidez y obstinación.

Detrás del TPOC suele haber un mensaje de “Sé perfecto” que dirige a la persona en todo lo que hace y todo lo que piensa. Esa perfección trata de conseguirse a través del control, tanto de lo que ocurre fuera como de lo que ocurre por dentro.

Mónica siempre trata de ser la perfecta antfitriona, la perfecta cocinera, la perfecta amiga, la que mejor limpia…la perfecta todo. ¿Y esto por qué? Pues podría tener sentido que hubiera intentado estar a la altura de su hermano Ross, por quienes sus padres siempre mostraban favoritismo. Quizá Mónica, de pequeñita, al ver que no la querían tal y como era adoptó la estrategia de ser “perfecta” para ver si así la cosa cambiaba, con tan mala suerte de que no funcionó. Quién sabe.

Pero, ¿existe la perfección? Ahí está el truco. La gente con este trastorno de la personalidad por lo general no consigue estar a la altura de sus propias expectativas porque son inalcanzables. Intentan ser  perfectas y al no conseguirlo sienten una ansiedad que tratan de calmar siendo áun más perfectas, y así infinitamente. Os podéis imaginar que esto suele generar bastante sufrimiento.

Bueno, pues que dejen de controlar todo y punto, ¿no?. No. No tiene sentido obligar a nadie a dejar de ser de una manera, si han aprendido a ser así es porque ha sido bueno para ellos en algún momento. Es importante respetar la forma en que cada uno ha aprendido a defenderse, y hasta que no se encuentren nuevas formas de funcionar no es bueno dejar de lado las que conocemos, que al fin y al cabo, lo único que hacen, es ayudarnos a sobrevivir.

¿Que cómo sería la terapia con Monica? En realidad, según se enseña su personaje, no sería muy probable que viniera a terapia, porque no parece que esté sufriendo. Tiene amigos que la aceptan, encuentra pareja, tiene un negocio propio que le gusta, y a ratos es capaz de ser espontánea, divertirse y expresar lo que siente.

Dicho esto, si por un casual viniera a consulta, le propondría analizar y descontaminar creencias erróneas, buscar formas de que ella pudiera ir soltando el control de lo que siente por dentro y expresarse a su ritmo y de forma protegida, si  quisiera trabajaríamos la relación con sus padres… y otras cuantas cosas que no voy a contar  porque si me llama para concertar una cita me habré saltado lo de la confidencialidad, y eso está feo.

Tú, querido lector, no eres perfecto, pero tranquilo, ningún ser humano lo es. Ahora, bonico eres un rato.

P.D. Estoy en contra de las etiquetas. Los diagnósticos no son más que maneras de describir un grupo de síntomas, NUNCA una manera de definir a una persona y mucho menos de estigmatizarla.

 

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