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En terapia

Quiero cambiar

El motivo de consulta general de todos los pacientes y pacientitos que he tenido es que quien cambiar, hay algo que no está funcionando en sus vidas y quieren eliminar el sufrimiento que eso supone. Esto que se quiere cambiar es lo que los psicólogos llamamos síntoma y por lo general la persona que acude a terapia quiere eliminarlo, quitárselo de encima, luchar contra él como si fuera un enemigo que nos está haciendo la vida imposible, casi siempre poniendo la esperanza en que exista alguna pauta que el terapeuta le dé para que esto desaparezca.

Sin embargo, es cuando se deja de luchar contra ese síntoma-bien sea miedo, timidez, depresión, ansiedad o cualquier otro- y se pone energía en comprenderlo, saber de dónde viene, validarlo y darle lo que necesita, cuando se puede comenzar a poner energía en generar nuevas alternativas para el futuro, nuevas maneras de pensar, sentir o actuar con los que vivir más felices y satisfechos. No es pues cuestión de seguir unas pautas por parte del profesional lo que nos cura sino la capacidad de comprensión, protección y aceptación de cada persona consigo misma la que sirve como base para el cambio.

Hace unos años conocí a Nadine (considero importante aclarar que cuento con el permiso expreso de la protagonista de esta historia para escribir lo que viene a continuación y por supuesto su nombre se trata de un pseudónimo con el fin de proteger su identidad). Cuando acudió a terapia Nadine tenía 21 años y repetía una y otra vez que se odiaba a sí misma puesto que en ocasiones perdía los nervios y acababa agrediendo a su madre (el síntoma en este caso era la agresividad mostrada). Nadine había sido abandonada por su madre en su país de origen a muy corta edad donde se quedó a cargo de su abuela y sus tíos quienes abusaron de ella en múltiples ocasiones. Muchos años después su madre fue a buscarla y le obligó a vivir con ella, dando por sentado que Nadine estaría encantada de volver a verla, obviando los años que habían estado separadas e incluso cupabilizándola por el miedo, la tristeza y la rabia que había sentido durante ese tiempo.

Para Nadine el simple hecho de escuchar y comprender que tenía derecho a estar enfadada, triste y asustada por todo lo que le había ocurrido redujo su nivel de agresividad notablemente dejando de agredir a su madre de inmediato. Siempre la habían culpabilizado por enfadarse con «sus mayores» haciéndole creer que eso era algo que sólo hacían los niños malos. En este caso además, fue esa rabia hacia los demás por haberle hecho daño lo que, según sus palabras, había hecho que ella no se quitara la vida. Fue solo a partir de ese trabajo de comprensión y agradecimiento al síntoma cuando Nadine pudo comenzar a cerrar las heridas del pasado y construir nuevas relaciones con ella misma y con los demás.

Por supuesto el trabajo con Nadine duró varios meses, pero al final del proceso, en la sesión de cierre, me dijo lo importante que había sido para ella el dejar de luchar contra la parte de ella misma que odiaba para pasar a entenderla, acariciarla y agradecerle como le había ayudado a sobrevivir.

No olvidemos que todos y cada uno de nosotros hemos hecho lo que hemos sabido para adaptarnos a lo que nos ha tocado vivir, y aunque ahora estemos preparados para cambiar, eso es, como mínimo, para ponernos frente al espejo y decir con mucho cariño: GRACIAS…

La flor y la Estrella

Autor: Iván. 7 años

Había una vez una flor que tenia un lazo y todas las noches se encontraba con su amiga la estrella.

Una noche la estrella bajó del cielo y las dos amigas jugaron mucho juntas, eran muy felices, luego la flor creció y creció y subió a estrella al cielo.

A la siguiente noche la estrella bajó otra vez pero la flor ya no estaba, sólo quedaba el lazo. ¿Dónde estás flor? Preguntaba estrella, pero nadie contestaba.

La estrella estaba muy triste porque no encontraba a su amiga y además no podía subir al cielo sin la ayuda de flor así que se puso el lazo, dejó a sus otras amigas las estrellas y la luna, y busco a la flor por tierra, mar y aire.

En el mar preguntó a un barco, ¿has visto a una flor con pétalos rosas?, «no la he visto», le dijo el barco. Pregúntales por el camino a todos los peces que veas.

Por el aire le preguntó a una nube, ¿has visto a una flor con pétalos rosas?, «no la he visto» dijo la nube. Pregúntale por el camino a todos los pájaros que veas.

Por la tierra preguntó a un árbol, ¿has visto a una flor con pétalos rosas?, «no la he visto» dijo el árbol. Pregúntales a todas las ardillas que veas.Un día cuando ya daba todo por perdido se encontró a un gusano y le pregunto que si había visto a su amiga flor, «sí la he visto» dijo el gusano, y le enseño el camino bajo tierra. Un niño muy malo la había arrancado y enterrado muy profundo, cuando la estrella la encontró estaba ya casi muerta.

Entonces estrella cogió a flor y la subió a la tierra, cuando se puso buena subieron al cielo, allí le presento a sus amigas, las estrellas y la luna.

Cuando estrella contó a sus amigas esta historia se preocuparon y pensaron que iban a vigilar desde el cielo a todos los niños para que nadie lo vuelva a hacer.

A todas les gusto mucho aquella flor tan bonita con su lindo lazo. La flor se sentía tan feliz y tan querida que se quedó a vivir con todas sus amigas en el espacio.

Desde la tierra si miras hacia el cielo y te fijas muy bien se puede ver una figura de una flor con un lazo iluminada por la luna y las estrellas. Unos dicen que es un planeta, otros que es una constelación, pero en realidad no saben como yo, que conozco la historia, que es una flor-estrella.

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