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Cómo explicar a los niños lo ocurrido en París.

Atentados en París

Ya es difícil es para un adulto poder entender lo ocurrido ayer en París, imaginemos cómo debe ser para un niño. Desde ayer por la noche y supongo que en los próximos días, incluso meses, se escuchará hablar sobre esta tragedia, y es importante que sepamos cuál es la mejor manera de poder explicarle a nuestros hijos, sobrinos o alumnos qué es lo que ha pasado de la forma más adecuada posible. En las próximas líneas voy a intentar responder a algunas preguntas que se me ocurre que pueden tener ahora mismo algunos padres y cuidadores.

Estoy aprovechando un ratito que tengo mientras duerme la siesta mi hijo así que siento si la redacción no es muy buena, pero ahora mismo no puedo hacer mucho más… ¡Allá voy! Continue Reading

Formación para profesores que creen en otro tipo de educación

Hace unas semanas tuve la suerte de volver al I.E.S Señor de Bembibre para impartir la segunda parte del Curso de Prevención de Bullying en el entorno escolar que comenzamos el año pasado. Me volví a encontrar con todos esos profesores que creían que un clima de cooperación y respeto es posible dentro de un Instituto de Secundaria. Sí, a pesar de las hormonas, los conflictos de identidad, los problemas familiares, las diferentes culturas, razas, tendencias sexuales, a pesar de todo eso estos profesores creían en la posibilidad de enseñar, a parte de contenidos teóricos, habilidades sociales y actitudes personales. Continue Reading

Focusing con niños

focusing con niñosEl arte de comunicarse con los niños y los adolescentes en el colegio y en casa. Este libro trata sobre escuchar, de muchas formas, a nuestro yo más profundo y a los demás. Escuchar lo que los niños dicen, sienten y piensan, pero también aquello que está a un nivel más profundo que los pensamientos y los sentimientos.

El peligro de las etiquetas

De un tiempo a esta parte la psicología y la psiquiatría han ido encontrando un lugar importante en nuestra sociedad. Cada vez somos más conscientes de la importancia de la salud mental y por ello hemos comenzado a trabajar en encontrarnos bien psicológicamente como manera de mejorar nuestra calidad de vida. Conceptos como ansiedad o depresión se han vuelto muy familiares y los utilizamos en todo tipo de contextos, sin embargo en ocasiones el uso de términos relacionados con la psicología y la psiquiatría han creado más problemas que beneficios. Vivimos en un mundo en el que se ha normalizado el uso de etiquetas diagnósticas, y eso conlleva ciertos peligros.

Las etiquetas diagnósticas, es decir, los nombres de los diferentes trastornos psicológicos, surgieron para facilitar la comunicación entre profesionales de la salud mental. Al decir que un niño había sido diagnosticado con hiperactividad todo el equipo de profesionales que estuviera tratando a ese niño podía entender qué tipo de síntomas y comportamiento podía estar mostrando ese niño. Sin embargo, con estas etiquetas no se puede saber las causas de ese comportamiento, ni el contexto en el que éste se hace más patente, por lo que esa etiqueta simplemente es un punto de partida a partir del cual investigar y ayudar al paciente.

El etiquetar a un paciente como hiperactivo, bipolar, o depresivo tiene el riesgo de que la persona se identifique con esa etiqueta, que justifique su comportamiento inadaptado y le de rienda suelta para seguir «siendo» un enfermo mental. Las etiquetas diagnósticas pueden limitar el desarrollo del potencial de la persona diciéndole lo que es y no lo que podría llegar a ser.

Las personas nos adaptamos al mundo en el que vivimos de la mejor manera que encontramos, aunque eso suponga en ocasiones comportamientos que puedan considerarse inadaptados y se puedan encasillar teóricamente dentro de un trastorno de los que aparecen en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). ¿Para qué ponerle entonces un nombre con connotaciones negativas a las personas con un comportamiento y/o sentimiento determinado si éstos le han servido para sobrevivir y adaptarse a su situación individual? ¿No sería mejor plantearse cómo desechar lo que ya no le sirve porque le hace sufrir para poder crecer y ser más feliz? ¿Es estrictamente necesario decir a alguien lo que «es» según un libro?

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