Phoebe Buffay y los Estados del Yo

By 22 mayo, 2015 La psicotelepeuta
Phoebe Buffay

No creo que yo sea la única que ha oído esto de “pues yo tengo una amiga que es igual de maniática que Mónica” o “tú serías Chandler porque eres el graciosillo del grupo”, y es que está claro que Friends marcó un antes y un después en lo que a series de televisión se refiere.  Aunque todos los personajes tienen “chicha” en esta ocasión  me voy a centrar en Phoebe, la “rara” del grupo.

Para entender cómo es Phoebe voy a explicar el concepto de Estados del Yo, un concepto que forma parte de una teoría de la personalidad que desarrolló Eric Berne: el Análisis Transaccional.

Un Estado del Yo es “un sistema de emociones y pensamientos acompañado de un conjunto afín de patrones de conducta” (Berne, 1964, 1987) y existen tres: el Estado Padre, el Estado Adulto y el Estado Niño.

  • El Estado Padre es aquel que reproduce sentimientos, actitudes y pautas de conducta de figuras de autoridad (creencias, valores, juicios…)
  • El Estado Niño reproduce sentimientos, actitudes y pautas de conducta de la propia infancia (fantasía, curiosidad, a veces inseguridades, vergüenza…)
  • Y el Estado Adulto genera sentimientos, actitudes y pautas de conducta adaptadas a la realidad actual sin dejarse dominar ni por las emociones ni por las normas, aunque teniéndolas en cuenta.

No me quiero enrollar mucho con teoría, lo importante de esto es que cada una de estos Estados del Yo puede tomar el poder en diferentes momentos, y además el Niño y el Padre lo suelen hacer de forma automática. O puede que ante una misma situación los dos traten de hacer lo que cada uno quiere, de ahí que a veces hagamos cosas incoherentes con nosotros mismos. Puede que el Estado del Yo Padre critique a la gente que tarda mucho en tomarse el café en el descanso del trabajo pero el Estado de Yo Niño se muera de ganas por tirarse hora y media tomando café. O puede que el Estado del Yo Padre diga “tienes que recoger” y el Estado del Yo Niño diga “si la habitación desordenada no está tan mal”. Seguro que más de uno se reconoce en este tipo de conflictos internos. En estos casos, si no interviene el Adulto, hagas lo que hagas uno de los otros dos pierde. Y no nos engañemos, eso no mola.

Lo ideal es que el Adulto tenga el control, teniendo en cuenta las emociones del Niño, los valores del Padre y los datos de la realidad, pero muchas veces el Padre o el Niño saltan automáticamente y cogen el volante sin preguntar, como le pasa a Phoebe.

Volviendo a Phoebe ¿Qué sabemos de ella? Sabemos que su padre la abandonó, su madre se suicidó y que desde bien pequeña estuvo sola en la calle. Poca figura parental ha podido interiorizar así. Esto hace que se haya perdido una parte importante de protección, afecto y cuidados, y por otra parte que no haya interiorizado las mismas normas que la mayor parte de la gente de Nueva York sobre lo que es esperable de los adultos en la sociedad en la que vive. Su figura parental ha sido la calle, y habría que indagar sobre qué normas ha recibido de ella para poder entender mejor su Estado Padre.

El Estado del Yo Niño de Pheobe es sin duda el que más desarrollado está y se puede ver que está activo muchas veces con las ideas que tiene, la espontaneidad, la creatividad, etc. -recuerdo, por ejemplo, un capítulo en el que se compra unos pantalones de premamá y en realidad son unos pantalones de un disfraz de Papá Noel u otro en el que decide cambiarse el nombre a Princesa Consuela Banana Hammock porque le gusta cómo suena. Queda claro que el Estado Niño de Phoebe no se siente coartado o juzgado por su Estado Padre como le pasa a la mayor parte de los mortales.

Y sobre el Estado Adulto no puedo decir mucho. Tendría que volver a ver la serie para buscar momentos en que el poder lo tenga él, porque ahora mismo no me vienen muchas situaciones a la cabeza. Lo que sí parece es que dentro de la situación que Phoebe ha vivido no parece tener graves problemas de adaptación, relaciones o adicciones por lo que al menos algo de Adulto, que ha buscado información realista, ha tomado decisiones y ha buscado soluciones, hay.

Vamos, que lo que hace a Phoebe tan especial es que casi siempre actúa desde el Estado del Yo Niño, desde la parte más libre, cosa que por desgracia, a la mayoría de las personas su Estado del Yo Padre les dice que no deben hacer. “Hay que portarse bien” “En la mesa no se juega” “Deja de hacer tonterías”,  existen infinidad de frases que seguro que cada uno de vosotros habéis escuchado de vuestros padres, profesores, o incluso jefes.

Conclusión: deja a tu Adulto que busque momentos para poner algo más de Phoebe en tu vida. Dejar espacio a ese Niño Libre da muy buen rollo y regenera la energía. Y dicho esto voy a ver si me voy a dar unas volteretas por el suelo. Feliz viernes.

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