Adolescencia y Autolesiones

By 25 junio, 2013 marzo 4th, 2016 Artículos

Desde hace unos años me he encontrado con que la autolesión es algo más común durante la adolescencia de lo que se suele pensar. Al parecer, y según la Sociedad Española de Psiquiatría, las estadísticas hablan de que aproximadamente uno de cada diez adolescentes se han autolesionado alguna vez

¿Qué son las autolesiones?

Las autolesiones son comportamientos voluntarios por medio de los cuales una persona se infringe algún daño físico cortándose, pegándose, quemándose, arrancándose el pelo, etc.

¿Por qué se autolesionan los adolescentes?

Por debajo de este comportamiento (como por debajo de cualquier otro comportamiento), existen unas emociones que lo impulsan, y son éstas las que es importante conocer y ayudar a expresar de una manera diferente que no suponga un riesgo. La conducta de autolesión es como la punta de un iceberg, es lo que se ve, lo que nos da la alarma; sin embargo lo que le da estabilidad a esa conducta, la base, lo que es importante deshacer para no chocarnos contra ese iceberg es toda la parte que no vemos, la que se encuentra debajo del mar, las emociones.

Un gran número de padres y profesores con los que he trabajado consideran que cuando un chico/a hace esto «es solamente una llamada de atención» quitándole de esta manera importancia.  Pongámonos en el caso de que es así, que ese sea el único mecanismo que ese chico/a ha encontrado para recibir atención,  ¿Si es así no deberíamos plantearnos lo doloroso que debe ser tener que recurrir a algo como hacerse daño para recibir atención? ¿no deberíamos dar marcha atrás e intentar darnos cuenta de todas las otras estrategias que seguro ha utilizado para que le hagamos caso? ¿Que sea una llamada de atención quita importancia a que el chico o la chica se esté lesionando e incluso poniendo en riesgo físico?

En mi experiencia la conducta de autolesión puede tener un componente de necesidad de atención, pero es mucho más compleja que todo eso, y desde luego merece de nuestro interés, preocupación y sobre todo, de nuestra capacidad de empatía.


autolesionEntonces, si no se trata solo de un reclamo de atención ¿Cuáles son las emociones que están por debajo de la conducta autolesiva? ¿Qué necesidades tienen estos adolescentes que recurren a hacerse daño para tratar de liberar su tensión emocional? 

No es fácil responder a estas preguntas de manera general puesto que cada chico/a es un universo diferente. Algunos de ellos hablan de desesperación, otros de rabia, culpa… otros encuentran que las autolesiones son la única manera que encuentran de sentirse vivos o de atenuar la intensidad de las emociones, que no se sienten capaces de manejar. Lo peor de todo es que se trata de una solución a corto plazo que no pone fin a los problemas y además suele acompañarse de culpa, vergüenza, sentimientos de soledad, incomprensión…convirtiéndose en un círculo vicioso del que cuesta salir y que cada vez puede hundir al chico o a la chica más.

¿Qué puedo hacer para ayudar si soy padre o profesor de un chico/a que se autolesiona?

  • Lo primero es tener una actitud de aceptación incondicional y estar dispuesto a escuchar sin juzgar aquello que nos tengan que decir. Darles un espacio para que se puedan expresar es extremadamente importante.
  • Además es esencial una buena educación emocional. Muchos de los chicos y chicas que se autolesionan no saben decir qué es lo que les pasa, saben que se sienten muy mal pero les cuesta poner un nombre.  Sin saber lo que nos ocurre es difícil saber qué hacer. Por eso empezar desde el principio, explicar cuáles son las emociones, cuándo aparecen y para qué sirven, puede ser un buen punto de partida.
  • No juzgar ninguna emoción, permitirles que expresen todas: alegría, rabia, miedo y tristeza son todas importantes. No sirve de nada poner un límite a lo que sentimos, lo importante es poner un límite a lo que hacemos con lo que sentimos.
  • Explorar nuevas maneras de expresar los sentimientos: arte, deporte, escritura, etc.
  • Cuando van adquiriendo nuevas herramientas puede ser útil llegar a acuerdos con ellos en los que se comprometan a avisarnos cuando vayan a agredirse, a no agredirse durante un tiempo determinado, a probar conductas alternativas, etc. aunque para esto hace falta tener un vínculo fuerte con ellos.
  • Tener paciencia y confianza genuina en que el chico o chica encontrará una manera mejor de gestionar lo que le ocurre.
  • Revisar tu propia manera de identificar y manejar lo que sientes. Si tú también te encuentras con dificultades de algún tipo puede ser el momento ideal para reconocerlo y aprender juntos.
  • A parte de todo esto es recomendable contar con el apoyo de un profesional que haga una buena valoración de lo que le puede estar pasando al chico/a con el fin de orientar la mejor intervención posible y apoyarles tanto a ellos como a los padres, para los que descubrir que su hijo se autolesiona suele ser muy duro.

Por supuesto no hace falta llegar al punto en que un chico/a se autolesiona para poder ofrecerle espacios para que se exprese sin juzgarle, escucharle, permitirle todas las emociones, enseñarle maneras adecuadas de expresar y manejar lo que siente, etc. Si hacemos esto desde que son pequeños la adolescencia puede que siga siendo para ellos una etapa difícil, pero llegarán a ella con mayor seguridad y más herramientas para enfrentarse a todos sus retos.

Categorías

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.